Como era de esperar y como costumbre, junio tampoco fue el mes elegido. La certeza de que tampoco este mes lo hemos conseguido tardó en aparecer, pero lo hizo hace ya una semana aproximadamente.
Después de todo este camino andado, siento que no me quedan palabras, que no quedan cosas por contarte. No me malinterpretes, no es que ya no tenga nada que enseñarte, susurrarte o comentarte, simplemente que hasta que no llegues, hasta que como mínimo estés bajo mi ombligo, no se me ocurre qué mas puedo decirte. Porque en todos estos meses por mi boca no salían más que palabras bonitas para ti, sonrisas, pensamientos positivos... Pero todo eso ha ido cambiando. Siento como cada vez mi mente lucha contra mi corazón, para intentar ganar la batalla a la ilusión. No es que ya no quede nada de esperanza, sé que está ahí, en el fondo de mí... pero mi cabeza intenta sumergirla muy, muy hondo, para que no salga a flote y así evitarme más daño. Una parte de mí no quiere seguir basando mi vida en esto. Esa parte intenta que surjan nuevos pensamientos, ideas, sueños... eso sí, nada comparables al placer que sentiría teniéndote en mi vientre.
Al comenzar el año, estaba totalmente convencida que éste, el 2010, sería el año que nos cambiara la vida. Pero al mes de junio, ten por seguro que esa seguridad se va desvaneciendo poco a poco. Cada vez veo más lejano el conseguir un embarazo este mismo año. ¡Si ya hemos gastado medio año! ... y como siempre, tú no estás aquí.
La paciencia está llegando a mi límite permitido...
Después de todo este camino andado, siento que no me quedan palabras, que no quedan cosas por contarte. No me malinterpretes, no es que ya no tenga nada que enseñarte, susurrarte o comentarte, simplemente que hasta que no llegues, hasta que como mínimo estés bajo mi ombligo, no se me ocurre qué mas puedo decirte. Porque en todos estos meses por mi boca no salían más que palabras bonitas para ti, sonrisas, pensamientos positivos... Pero todo eso ha ido cambiando. Siento como cada vez mi mente lucha contra mi corazón, para intentar ganar la batalla a la ilusión. No es que ya no quede nada de esperanza, sé que está ahí, en el fondo de mí... pero mi cabeza intenta sumergirla muy, muy hondo, para que no salga a flote y así evitarme más daño. Una parte de mí no quiere seguir basando mi vida en esto. Esa parte intenta que surjan nuevos pensamientos, ideas, sueños... eso sí, nada comparables al placer que sentiría teniéndote en mi vientre.
Al comenzar el año, estaba totalmente convencida que éste, el 2010, sería el año que nos cambiara la vida. Pero al mes de junio, ten por seguro que esa seguridad se va desvaneciendo poco a poco. Cada vez veo más lejano el conseguir un embarazo este mismo año. ¡Si ya hemos gastado medio año! ... y como siempre, tú no estás aquí.
La paciencia está llegando a mi límite permitido...
No hay comentarios:
Publicar un comentario