Nuestro pequeño tesoro
jueves, 26 de abril de 2012
Primer año
viernes, 3 de febrero de 2012
Mamá
jueves, 17 de noviembre de 2011
6 meses y 19 días...
Quizá no sea muy asidua a escribir por aquí, pero me faltan horas del día para disfrutar contigo.
Como tal vez ya te habré contado hace poco más de un mes dejé el trabajo para dedicarme los próximos años exclusivamente a ti. No quiero perderme ni una de tus sonrisas, quiero que te despiertes todas las mañanas mirándome a los ojos y regalándome una de esas sonrisas mañaneras que me brindas a diario. Quiero alimentarte, cambiarte los pañales, bañarte, cantarte, contarte cuentos y tirarme al suelo a jugar contigo. Quiero todo eso para nosotros. Ojalá todo esto lo pudieramos compartir con papi, pero no es posible. Decidimos que la que dejaría de trabajar sería yo, y mira que le ofrecí lo contrario. Y aunque, lo reconozco, a veces me agobie, me sienta agotada, sin tiempo para mí, es lo mejor que he hecho en mi vida (a parte de construir esta pequeña familia en la que nos hemos convertido los tres).
Estos meses han pasado demasiado rápidos para mi gusto. He visto como crecías a diario, te hemos bautizado (más concretamente el día 30/07/2011), hemos hecho nuestro primer viaje juntos (hemos ido a que te conociera tu abuelo Jose Luis y unos días los tres solitos a Tenerife), hemos ido a tus revisiones con las dichosas vacunas correspondientes (qué mal lo hemos pasado, tanto tú, como yo), te han salido tus primeros dos dientes (el primero lo descubrimos el día 4 de octubre, y lo hizo tu padre)... Te me haces mayor. Ya quieres cogerlo todo, incluso te has dado el primer coscorrón en el suelo (al intentar darte la vuelta en la manta de juegos) y te has hecho un poco de sangre al darte con el teléfono inalámbrico en la encía (nosotros comprándote los juguetes más luminosos y ruidosos que encontramos, y tú te entretienes con el mando de la tv o el teléfono). Y desde el día 1 de noviembre has empezado a comer otros alimentos. Si, seguimos teteando, pero ahora empiezas a probar otros alimentos. Empezamos con los cereales. Te los hago en papilla porque no eres muy amigo de los biberones. La primera semana comías dos cucharadas más o menos. Lo que hacía al día 4 o 5 cucharadas más o menos, ya que te las doy de desayuno y de cena. Luego empezaste a comértela toda, incluso te "lanzabas" a la cuchara. Pero ahora llevas unos días reacio otra vez. Yo pienso que estás asosiando el que yo te dé comida de la cuchara con los zumitos de naranja, la cual no te gusta nada. Ya verás en los vídeos qué caras pones, jeje. El plátano tampoco es santo de tu devoción. A ver si hay más suerte con la pera, con la cual quiero empezar hoy en cuanto te despiertes de la siesta. Lo que si disfrutas al máximo es tu momento con mami, tu momento teti. Y yo lo disfruto contigo. Me encanta poder alimentarte, es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida.
Vaya, creo que me pongo un poco pesada con todo lo que te acabo de contar.
Pero bueno, yo pienso que cada detalle de tu vida es muy interesante, y sé que te gustará conocer todo lo que tenga que ver con nuestra familia, y contigo en particular.
Prometo que volveré en cuanto pueda. Y mientras, seguiremos viendo como te haces mayor...
Tu llegada al mundo...
En ese mismo instante mi cabeza pensaba “me voy a levantar de aquí e ir a bañarme para cenar”. No quería acostarme demasiado tarde ya que al día siguiente tenía registro temprano y debía madrugar. Justo en ese momento cuando comenzaba a levantarme del sofá sentí como bajaba un poco de agua (sabía que no me había orinado), me quedé totalmente pasmada y con la misma terminé de ponerme de pie, lo que hizo que ahora sí cayera una buena cantidad del líquido amniótico. Mis palabras concretas fueron: "ay Jonás, ahora si que acabo de romper aguas" (ni que hubiera tenido alguna duda alguna vez sobre la rotura de la bolsa. "¿A qué venía ese ahora si?" jejeje). Se levantó como un resorte a la misma velocidad que yo me fui al baño con la idea de no ensuciar nada (estaba yo para esas preocupaciones). Me miré al espejo y lo único que me vino a la cabeza fue: “ay Vanesa, los dolores que vas a pasar… ¡la que te espera!” Vaya pensamientos los míos en ese momento.
Mientras yo me duchaba y me cambiaba con la mente en no sé donde, Jonás daba vueltas por toda la casa llamando a mi hermana, mi madre y su madre y cambiándose de ropa él también, mientras me repetía: “bueno cariño, tú tranquila… pero ándate, que mira que pasa mucho tiempo…. ¡Vamos ya!” Estaba desesperado, pero a la vez con más tranquilidad de la que esperaba, pero su preocupación era no tardar mucho en llegar al hospital porque él recordaba las palabras de la matrona en la única clase de preparación a la que pudo ir, cuando decía que si rompíamos la bolsa había que subir sin prisa pero sin pausa (a menos que las aguas fueran verdes, que había que ir inmediatamente). Pero las mías eran aguas limpias. En tiempo récord llegó mi hermana que me ayudó a coger las últimas cosas para el bolso, y cogió a nuestras niñas (nuestras perras) para llevarlas a casa de mi suegra.
En 25 minutos estábamos saliendo por la puerta de casa. Nunca nos habíamos preparada tan rápido. Quien nos conoce bien sabe lo que tardamos en arreglarnos. Mientras íbamos en el coche mandé algún mensaje y en 5 minutos estábamos en el hospital. Entramos por urgencias y en seguida nos llamaron para entrar. Me hicieron un par de preguntas y me llevaron en silla hasta paritorio. Yo mientras sin ninguna molestia, sintiendo como aún seguía bajando el líquido amniótico. Llegué allí y el matrón que atendería mi parto, Nico, me hizo mi primer tacto. Yo iba asustada con esto, ya que he leído tantas cosas y he escuchado tantas experiencias… Pero no es nada, molesta un poco, pero no es demasiado doloroso. Tenía el 50% del cuello borrado y 1 cm de dilatación y el registro que me hizo posteriormente demostraba que todo estaba perfecto. Tu corazón perfecto, latía con fuerza, y contracciones muy mínimas, había que esperar…
Me daba 24 horas para ponerme de parto por mí misma, que sería lo ideal. Me pasaría estas horas con antibióticos para evitar infecciones, pero hasta pasadas 24 horas no me pondrían nada para provocar el parto. El mundo se me cayó encima la verdad. No soportaba la idea de tener que esperar 24 horas metida en la habitación. Ahora que había comenzado, todo lo que quería era conocer a mi niño cuanto antes, pero bueno, que entendía que no quisieran provocármelo así como así, es más, lo agradezco.
Fui a mi habitación, me puse el camisón del hospital y salí a la sala de espera a ver a los familiares que habían llegado. Estaba mi madre, mis suegros, mi cuñada, mi hermana y su novio y una amiga. Yo estaba muy tranquila. Los demás estaban más nerviosos que yo, y quieras o no, terminan contagiándote ese nerviosismo.
A eso de las 00:00/00:30 me fui a mi habitación ya sólo con tu padre donde me pusieron una vía para ponerme los antibióticos unas horas después. Me acosté para poder descansar, porque no sabía lo que me esperaría en las próximas horas. No exagero si digo que no pasaron 5 minutos de haberme acurrucado en la cama cuando me vino una contracción. Y de verdad te digo que no me la esperaba tan fuerte, no siendo la primera, pensé que al principio serían más flojitas, la verdad… Fue todo tan rápido que cada contracción era más fuerte que la anterior, desde el principio, y cada vez más cercanas entre unas y otras. Dos aguanté acostada, necesitaba levantarme y moverme. Di vueltas y vueltas por la habitación, movía las caderas, abrazaba a Jonás, salía al pasillo, paseaba… Desde el principio iban de 5 en 5 minutos. Así la primera hora, luego ya iban cada 3 minutos. Me parecía increíble lo rápido que iba todo, pero cada vez me dolía más. El matrón me dijo que cuando llevara mínimo dos horas con contracciones cada 5 minutos fuera por paritorio, pero después de una hora como os dije ya estaban cada 3 minutos, además sentía unas ganas inmensas de ir al baño y la auxiliar que estaba allí, en planta, me dijo que tuviera cuidado no fueran ganas de pujar, pero yo sabía que no… eran simples ganas de ir al baño, pero terminó por asustarme. Así que llamó al matrón y le dijo que fuera a paritorio para mirarme. Aún estaba de 2 centímetros, y aunque hasta que no estuviera de 3 cm normalmente no nos dejaban allí, en la habitación de dilatación, veía que esto iba rápido y ya me dejó. Me dio la opción de ponerme un enema, que aunque ya no los ponían había palpado que el intestino estaba bastante lleno, y que quizá me sentiría mejor poniéndomelo para que fuera bien al baño. Me lo puso la auxiliar y en nada ya estaba en el baño, cada vez con más dolores, y cada vez más seguidos. Me dijo que me diera un buen baño caliente que me calmaría y me ayudaría a dilatar, y aunque en ese momento no sentía alivio casi ninguno, pensándolo luego, más tarde, si que debo admitir que fueron los mejores 40 minutos de la dilatación. Pero cuando salí las contracciones iban a más, se unían unas con otras, lo que me asombraba porque pensaba que esto me pasaría al final de la dilatación. Cuando le dije esto, me volvió a hacer un tacto, estaba de 4 cm. Ya no podía más, y aunque siempre dije que intentaría no pedirla e incluso llegué a arrepentirme, pedí la epidural. Me pareció eterno el tiempo que esperamos por el anestesista. Y mientras me la ponía fueron las dos contracciones más dolorosas de todas. Allí, sentada en la cama, sin poderme mover absolutamente nada y sin ni siquiera nadie a quien agarrarme ya que sacaron a mi marido para pincharme. Y por si se paraban las contracciones o se ralentizaba el parto, me pusieron oxitocina. Aunque se me calmaron un poco las contracciones aún me dolían bastante, más que nada porque no me cogió bien. Era algo extraño porque tan sólo me dolía medio lado, el otro estaba bien dormido.
Yo no sé cuanto tiempo pasó, pero juraría que no fueron más de hora y media como mucho cuando vino el matrón a volver a hacerme un tacto… Ya estaba totalmente dilatada!! Tan increíble me pareció que le pregunté que si estaba bromeando, que era imposible que fuera tan rápido. Y mi marido pudo comprobar en ese mismo momento que incluso ya se te veía el pelito. Ahí fue cuando empezé a arrepentirme un poco de haberme puesto la epidural, por lo rápido que había sido todo, porque podía haber aguantado un poco más.
Empezé a pujar allí mismo, en la cama de la habitación de dilatación. Incluso nos dejaron solos, porque estabas aún un poco alto y los pujos en un principio no los estaba haciendo bien, sobre todo porque no sentía muy bien la presión que hacía debido a la epidural. Notaba las contracciones, me dolían cada vez más porque se me iba el efecto, pero no sentía donde estaba presionando con cada pujo. Pero cada vez lo hacía mejor, porque cada vez notaba más como bajabas. Me llevaron a paritorio y seguí pujando. No sé cuantos pujos hicieron falta, pero fue el mejor momento del parto. Por fin me sentía útil, me sentía con toda la fuerza del mundo con cada pujo, y necesitaba soltar toda esa fuerza. Es una sensación maravillosa sentir como con cada esfuerzo mío bajabas para conocer el mundo.
En unos cuantos pujos pude ver tu cabecita a través de un espejo, y eso, además de empezar a emocionarme, me dio muchísssimas fuerzas más para seguir pujando. Y en nada te veía la cabezita completa y yo no podía parar de decir: “pero si está moradito, ¿por qué está así?” Como si yo no supiera que salen así, parece mentira la cantidad de vídeos de parto que he visto y yo preguntando esas cosas, jajaja. Un empujoncito más y me dijeron que si quería cogerlo. Yo siempre lo he deseado pero mi contesta fue negativa. Me dio un miedo atroz a que te me resbalaras, vaya tontería… eras tan débil, tan pequeñito…
Por supuesto me animaron a hacerlo entre risas por mi comentario y te cogí (agradezco que me hayan convencido, me hubiera arrepentido de no haberlo hecho) poniéndote inmediatamente sobre mi pecho desnudo, piel con piel… y rompí a llorar, y si, también a temblar. Eran las 05:46. Tu papi flipaba con todo aquello. Él, que siempre ha sido la persona más aprensiva que conozco y vió todo lo que pudo ver. Y quedó tan maravillado que no para de repetir desde ese día que entraría a cuantos partos pudiera. Estaba fascinado con su bebé, y con lágrimas te besó sin parar. Incluso cortó el cordón, uno de sus peores “temores”.
Mientras alumbraba la placenta y me cosían los 3 puntos que me dieron por un pequeño desgarro, seguías en mi pecho sin dejar de mirar para todos lados. Luego te llevaron un momento para pesarte (3.300gr y 50cm), ponerte tu ropita y seguidamente nos llevaron a la misma habitación de dilatación donde pasamos las mejores dos horas. Tan juntitos, mirándote sin poder apartar la mirada… Era nuestro momento, el momento de nuestra pequeña familia… Y desde ese mismo instante nos dimos cuenta de lo felices que seríamos en adelante… porque Pablo viniste a complementarnos, a darnos el pequeño trocito de felicidad que nos faltaba…
miércoles, 27 de julio de 2011
Sin tiempo...
Parece mentira que ya hayan pasado casi 3 meses de tu llegada física a nuestra vida (y digo física porque mentalmente ya habías llegado mucho tiempo atrás) y aún no haya dado “señales de vida” en tu diario.
Y ahora si puedo decir sinceramente que ha sido por falta de tiempo. Jamás pensé que un bebé chupara tanto la energía de una persona, ni que no quedara prácticamente ninguna hora del día “libre” para dedicarme a mí y mis cosas. Estos meses, días más días menos, han transcurrido entre pañales, paseos por la casa intentando dormirte y por supuesto amantando, amamantando y amamantando. Y muy orgullosa que estoy de ello. Después de tenerte, el amamantarte ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.
Y cuando no estaba haciendo nada de estas cosas estaba limpiando, haciendo de comer… No queda tiempo para más. Y aunque he tenido en todo momento el diario en mente no he tenido tiempo suficiente para sentarme a contarte.
Ahora aprovecho que estás dormido como un angelito y mi comida se está cocinando para escribirte algunas palabras.
Prometo entrar con calma y contarte como fue todo con detalle. Como fue tu llegada. Como diste vida a nuestras vidas, valga la redundancia.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Comenzando con las clases de preparación maternal
La primera clase la tuve hace exactamente una semana. Hablamos un poco sobre cómo tanto tú como los demás bebés deben pasar por el trayecto del parto, sobre como está nuestro aparato reproductor en estos momentos en los que estamos embarazadas, también de como se realiza la inducción de un parto... Ha estado interesante, quizá momentos un poco más pesados, pero ya te digo que esto se agraba debido a la incomodidad física más que nada. Luego hemos hecho algunos ejercicios para mejorar la circulación de piernas y manos, otros para aliviar los dolores de espalda, para fortalecer el suelo pélvico, etc. Hemos continuado con algunas respiraciones, las cuales si sabemos bien como utilizar nos podrán ser de gran ayuda a la hora de dilatar, en plenas contracciones. Y para terminar, un poco de relajación. Y no sabes bien lo relajada que me he quedado.
Pero lo mejor ha sido sentir como te movías con cada respiración. La matrona dice que al hacer estas respiraciones, tú las sientes también, sientes como llega el oxígeno a mi tripa, hasta ella misma pudo sentir una de tus patadas con su mano.
Y bueno, tal y como empezé diciendo, en un ratito bajaré a disfrutar de mi segunda clase. Ya te contaré...
martes, 15 de febrero de 2011
29 semanas y 3 días...
¿Conclusión? ¡Eres guapísimo! En eso coincidimos todos los que te hemos visto. Y aunque quizá no salió todo lo detallada que esperabamos, si que pudimos verte en mejores condiciones que otras veces. Vimos tu nariz, tus ojitos incluso parece en una ocasión que los abres y cierras, la boquita... y por supuesto vimos como te movías. Y madre mía, ¡cómo te mueves!. En un principio te estabas portando muy bien, pero luego te empeñaste en taparte con la mano y ya fue más difícil verte con claridad. Pero bueno, aquí te enseño el resultado. Son varias fotos y tres vídeos.
En esta primera foto estás con la mano en la boca... (en casi todas estás así, con la mano por delante)

En ésta abres la boquita...

En las próximas se aprecia como sonríes...


De nuevo con la mano en la zona de la barbilla...



Es que eres guapísimo... ¡Hasta cachetitos te he notado!
Y ahora los vídeos.
En el primero se ve tu carita, aunque como siempre con la mano por delante. Ya ves lo que te gusta jugar con tus mano...
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Éste es mi vídeo favorito. Abres los ojitos, luego la boca varias veces y terminas regalándonos una sonrisa preciosa...
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Y en el último no es que se aprecien muchas cosas, ya que pone la mano tapándote la cara, pero en unos segundos la quitas y se ve tu carita... ¡y eres guapísimo!
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Por cierto, ya mides unos 35 cm y pesas 1 kilo y medio. Y lo más importante, estás colocado y preparado para salir, así que espero que permanezcas así lo que queda de tiempo para tu nacimiento.
Ésto es lo que tenemos y con ello debemos conformarnos hasta poder mirarte directamente a los ojitos, acariciar tus manos tan pequeñitas y oler tu aroma a bebé...
domingo, 13 de febrero de 2011
Resumiendo
Pero antes de enseñarte esas ecos, te voy a hacer un recopilatorio tanto de las mejores ecografías o por lo menos las que se puedan entender, como unas cuantas del crecimiento de mi tripa a lo largo de todas estas semanas.
Ésta fue la segunda ecografía, una de las que, junto a la primera y alguna más, más nos ha tranquilizado. En la primera vimos tu saquito solamente, así que aún cabía la posibilidad de que el embarazo no fuera viable. En ésta ya te pudimos ver a ti dentro, eras muy pequeñito pero lograste emocionarnos hasta el punto de "empapar" nuestros ojos. Y es que fue una de las ecografías más especiales, ya que escuchamos tu corazón por vez primera. ¡Y vaya corazón! No sabes lo rápido que iba...
Con 8 semanas de embarazo...

En la próxima ya se puede apreciar la forma de tu pequeño cuerpecito, tus minúsculos brazitos, tus piernecitas, tu cabezita... ¿Mi expresión al verte?: "¡Pero qué guapo es el jodío!" Y sonreí, te miré y besé el pedazito de papel de la copia miles de veces.
Con 12 semanas y 4 días...

La que sigue es de tan sólo una semana después de la anterior, pero no podía evitar ponerla ya que es una de nuestras ecos favoritas. ¡Nos encanta!
Con 13 semanas y 4 días...

¿Has visto qué rápido creces? La que viene ahora es muy tierna. Mira como juegas con tus manos y metes una en la boca. ¡Emocionante!
Con 17 semanas y 6 días...

Sigues enseñando tus manos y jugando con ellas. No paras quieto, te mueves muchísimo, tanto con tus brazos como con tus piernas. Ya va siendo más difícil verte completamente en la imagen de la ecografía, estás creciendo a pasos agigantados.
Con 20 semanas y 6 días...

Tanto te mueves que de la ecografía que le sigue a esta no tengo ninguna copia, fue imposible "pillarte" en una buena posición. Para tanto fue que en plena ecografía te diste la vuelta completamente.
Y para acabar con las ecografías, una de las ecografías que más nos gusta. La denominamos como tu saludo a papá y mamá, ya verás porqué.
Con 27 semanas...

Y ahora toca ver como ha evolucionado la tripa en estos meses. Verás la diferencia, es brutal.
La primera foto que me saqué, con 10 semanas y 5 días...

Con 11 semanas y 5 días...

Con 13 semanas...

Con 14 semanas...

Con 17 semanas...

Con 22 semanas...

Con 28 semanas y 1 día...

Todo está pasando tan rápido... ¡Cómo has crecido!
jueves, 10 de febrero de 2011
Volver
Y tengo tantas cosas que contarte que no sé ni por donde empezar.
Lo primero es explicarte porqué no te he escrito en todos estos meses. No ha sido por nada en concreto, sino una mezcla de situaciones. Lo primero han sido las pocas ganas de ponerme delante del ordenador a escribir. Al principio, entre tanto sueño, tanta alegría, siempre encontraba mejores cosas que hacer, además estaba en una nube, mi vida empezaba a cambiar. Luego, y aunque estoy teniendo un embarazo estupendo dentro de lo que cabe, las náuseas, el sueño y primeros malestares de mi estado me quitaban las pocas fuerzas que me quedaban cuando no estaba trabajando. Luego todo cambió, excepto lo de estar en una nube, de la cual creo que aún no me he bajado. Pero, ¿para qué hacerlo, si aquí se está muy bien?
Y bueno, el motivo general ha sido ese, las pocas ganas de exprimirme un poco la cabeza y escribirte unas palabras para contarte todo.
En todo este tiempo me he hecho muchas ecografías, análisis, he tenido infinidad de citas médicas (infinidad porque si las comparo con el número de veces que he ido al médico en la vida, pues para mí es muchísimo). Así que como verás te hemos visto muchas veces a través del ecógrafo y tengo copias de ello, las cuales te enseñaré cuando puedas entender un poquito lo que son. Y evidentemente a estas alturas ya sé que eres un niño, ¡eres nuestro Pablo!
Te hemos comprado y nos han regalado muchas cositas, ropa, zapatos, toallas, mantas, peluches, chupetes, colonia… ¡¡incluso ya tienes tu carrito!! La de paseos que daremos con él, ¡qué chulo que vas a estar!
Y dadas las semanas que tengo ya estamos en la recta final, el último de los tres trimestres que completan tu desarrollo en mi tripa, así que no puedo evitar empezar a soñar día tras día con tu llegada, en tener unas enormes ganas de tenerte ya en nuestros brazos y ver tu carita, y si, también empiezo a tener un poco de miedo. Miedo a lo desconocido, miedo al dolor, a las sensaciones por vivir y si sabré o no ser buena madre...
sábado, 28 de agosto de 2010
Lo logramos: ¡Positivo!
Tanto buscarte, tanto desearte, y llegado el momento me cuesta pensar en un título adecuado para contarte lo que quiero. Y es que no es fácil decirte y describirte lo que siento en estos momentos con palabras escritas.
Ya hace cuatro días que mi vida ha cambiado, y definitivamente, sin dudarlo, para mejor, para mucho mejor. Y si, esto se debe por supuesto por lo más importante para mí, por ti. Por fin has decidido estar en mi vientre, mi tesoro. Por fin has decidido que era el mejor momento para darnos esta alegría tan grande, la mayor que jamás podremos tener.
El martes 24 de agosto te aseguro que marcará nuestras vidas para siempre, jamás se nos olvidará este día. Era temprano cuando me levanté y, después de darle vueltas a la cabeza durante un par de horas sobre si hacerme o no el test, mi cabeza ganó la batalla y me hice el test. Aunque al principio lo que mostraba el test no era nada alentador, segundos después se fue marcando la sombrita de la que sería otra rayita más en el test, la que certificaría tu creación y tu feliz estancia en mi vientre.
Durante cuatro horas tuve que permanecer sola en casa, dando vueltas como una peonza, sin saber qué hacer, sin saber si reír o llorar, inquieta, nerviosa… la misma reacción que horas después tendría tu papá. Definitivamente somos muy iguales, nos compenetramos a la perfección y tú eres el fruto de esa igualdad, de ese amor.
A estas alturas y después de estos cuatro días, ya la familia lo sabe, y los amigos más cercanos también. No sabes la ilusión que tu próxima llegada al mundo ha hecho. Ha sido una mezcla de sentimientos realmente preciosa. Tienes unos abuelos emocionados, unos bisabuelos y tía abuela alucinando y unos tíos contentísimos. Primos, amigos, todos no cabían en sí en ese momento. Ha sido realmente hermoso.
Ahora toca esperarte durante cuarenta semanas, cinco de las cuales ya las hemos recorrido. Mientras yo sigo aquí, con mis molestias en los pechos y en el bajo vientre que indican tu presencia. Y lo más importante: ¡TE HEMOS VISTO! Qué sensación más increíble, por mucho que te la imagines con anterioridad no es nada comparado con lo que realmente se siente. Una mezcla de risas y llanto invadió en mí en ese momento, cuando te vi, tan pequeño como una judía, intentando aferrarte a mí.
Ahora nos espera un sinfín de pruebas y médicos para que todo marche bien, y aunque nunca me ha gustado mucho eso de ir de médicos, estoy deseando empezar. Nada me importa, nada me molesta si tú estás ahí.
lunes, 2 de agosto de 2010
Intentando volver a ser positiva
Como te conté, fui al especialista (ginecólogo), y nos hicieron unas pruebas. Bueno, pues he vuelto a ir para darme los resultados y las noticias son mejor de lo que me esperaba. Tu papi está bien, el problema, como sospechaba, lo tengo yo. Para que me entiendas un poco, hay algo en mí que no deja que mi cuerpo "trabaje" como debería. Es una hormona lo suficientemente alta como para no poder tenerte junto a mí. Así que hay que reducirla y así, después de tanto buscarte, lograr conseguir sentirte dentro de mí. Por ello estoy tomando un tratamiento para poder realizar nuestro gran sueño.
Así que si dios quiere, en nada te tenemos aquí, o por lo menos eso quiero pensar, porque como todos me dicen, debo ser positiva y no agobiarme ni obsesionarme... Pero conociéndome como me conoces, ya sabes que eso no es tarea fácil para mí.
Aún así, te espero con mucha felicidad y muchas, muchas ganas de ti, mi pequeñ@... Te esperamos, no tardes.
viernes, 23 de julio de 2010
Como volver a empezar...
Y aunque me siento tranquila, con una sensación de paz, también tengo una sensación rara, como si mi propio cuerpo me estuviera engañando todo este tiempo y riéndose de mí. Me parece inadmisible que mientras mi mente "trabajaba" brindándome sueños contigo, imaginándome tu llegada, pensando en cómo llamarte, cómo vestirte, qué comprarte, cómo dar la feliz noticia...
Mientras mi cabeza realizaba toda esa tarea, otra parte de mi cuerpo no estaba cumpliendo con su labor. Porque parece que ese es el problema, mis ovarios no quieren trabajar. Y no, no ha sido conclusión propia. La única decisión propia que he tenido ha sido la de pedir por fin cita al especialista, y sí, finalmente he ido, hace ya unas dos semanas. Y además de contarme ésto, también nos ha mandado unas pruebas, tanto para mí como para tu papi. Ahora sólo queda esperar los resultados para saber si podremos concebirte por nosotros mismos o tendremos que buscar ayuda, la cual me aterroriza y a la que no me gustaría llegar... Así que hoy más que nunca vengo a pedirte por favor que nos eches una mano tesoro. Entre los tres podremos conseguir formar nuestra propia familia.
viernes, 25 de junio de 2010
Sentimiento vacío
Después de todo este camino andado, siento que no me quedan palabras, que no quedan cosas por contarte. No me malinterpretes, no es que ya no tenga nada que enseñarte, susurrarte o comentarte, simplemente que hasta que no llegues, hasta que como mínimo estés bajo mi ombligo, no se me ocurre qué mas puedo decirte. Porque en todos estos meses por mi boca no salían más que palabras bonitas para ti, sonrisas, pensamientos positivos... Pero todo eso ha ido cambiando. Siento como cada vez mi mente lucha contra mi corazón, para intentar ganar la batalla a la ilusión. No es que ya no quede nada de esperanza, sé que está ahí, en el fondo de mí... pero mi cabeza intenta sumergirla muy, muy hondo, para que no salga a flote y así evitarme más daño. Una parte de mí no quiere seguir basando mi vida en esto. Esa parte intenta que surjan nuevos pensamientos, ideas, sueños... eso sí, nada comparables al placer que sentiría teniéndote en mi vientre.
Al comenzar el año, estaba totalmente convencida que éste, el 2010, sería el año que nos cambiara la vida. Pero al mes de junio, ten por seguro que esa seguridad se va desvaneciendo poco a poco. Cada vez veo más lejano el conseguir un embarazo este mismo año. ¡Si ya hemos gastado medio año! ... y como siempre, tú no estás aquí.
La paciencia está llegando a mi límite permitido...
sábado, 12 de junio de 2010
Mes en blanco
Este mes he prometido no agobiarme, no obsesionarme e intentar no pensar demasiado en el tema. He buscado cosas que hacer, e intentado no quedarme sola en casa demasiado tiempo, tan sólo para no dejar volar mi imaginación y dar una tregua a mis sueños. Necesitaba un descanso. Y si Dios, o quien sea, no ha obrado aún el milagro, intentaré, después de este pequeño respiro, tomarme el mes próximo con más ansias aún que antes... si es que es posible tener más ganas de ti...
Prometí no sentirme apática y triste cuando llegue la certeza de que este mes tampoco lo hemos conseguido, y así lo haré... Este mes es libre de malos pensamientos, de negativismo pero también de positivismo. Vamos a dejarlo como "un mes en blanco".
Mientras tanto, en mi mundo, sigo observando como aparecen nuevos positivos, como crecen tripitas por momentos, como llegan a este mundo nuevos tesoritos y como sus papás disfrutan de él... Pero todo esto es ajeno a mi vida. En mi día a día, en mi mes a mes, no llegan estos cambios. Pero aún así, quiero seguir pensando que la vida me tiene guardados muchos momentos como éstos, por ello jamás, aunque no me encuentre con fuerzas, pierdo la esperanza. Algún día te tendré y tú me tendrás a mí... ¡te lo prometo!
Aún no te tengo ni en mi tripita y ya te amo mi pequeñ@...
martes, 18 de mayo de 2010
Mayo no pudo ser...
En principio también me he planteado empezar a pedir ayuda especializada. Así que, si no pasa nada o cambio de opinión, en este nuevo ciclo me comprometeré a visitar al especialista y comentar lo que nos ocurre y todo el tiempo que llevamos buscándote, y a ver si con esa ayuda nos dicen cual es el problema, si es que lo hay... por lo menos más de lo que yo ya sé...
Y hasta tanto, papi y yo seguiremos intentando "llamarte" con dulces palabras para ver si por fin, decides venir este mes...
miércoles, 5 de mayo de 2010
Mayo, un bonito mes para estrenar tripita...
¿Sabes? Últimamente tengo más ganas que nunca de empezar a preparar tu habitación. Aunque me he "obligado" a no hacerlo antes de saber que estás ahí, me muero de ganas por empezar. He visto en estos días tantas cosas bellas para ti, para tu rinconcito en nuestro hogar... Y no te creas, ya tengo algunas cositas pensadas, pocas, pero algunas. Lo que sí tengo claro es que quiero hacerte un espacio totalmente acogedor, en el cual te guste estar, y en el que, compartamos los tres, momentos mágicos de risas, juegos e incluso lágrimas cuando tropiezes y caigas de culo rebotando en tu pañal...
A pesar de tantos intentos durante meses, de tantas lágrimas, de tantos pensamientos negativos, de algún que otro "rebote" con el mundo... a pesar de todo eso, las ganas de ser madre han ido creciendo cada mes. Pensé que estas ansias no podrían ser mayores, pero sí es así... y más que más ganas lo que tengo es más necesidad... ¡te necesito! Y en todo este tiempo el amor que ya siento por ti, va creciendo y creciendo... hasta he llegado a pensar que el corazón podría estallar de felicidad el día que estés en mi tripita de tanto amor que guarda... Así que, pensando en positivo, todo este tiempo en tu espera, voy albergando más y más amor tan sólo para ti... y eso es algo más que positivo, eso es algo maravilloso e increíble, ¿no crees?
Como siempre digo, ante todo hay que ser positiva y soñar, soñar y soñar... y no dejar de soñar hasta que ese sueño, algún día, se haga realidad...
Te sigo esperando...
Esta canción pienso ponértela una y otra vez cuando estés con tu mami... ¡sé que te encantará y la disfrutarás tanto como yo lo hago ahora!
martes, 6 de abril de 2010
Un año exacto
Hace exactamente un año estaba ilusionada, contenta, esperanzada, animada... ¡feliz! ¿Y qué he conseguido en todo este tiempo? ¡Nada... absolutamente nada!
He estado de aquí para allá, haciendo mi vida lo más normal posible, pero no he conseguido lo que realmente deseo... ¡a tí!
Mi carácter ha cambiado. Me he vuelto más fría, más distante, más solitaria... ¿y por qué no decirlo? Si, más amargada, más triste, más pesimista... Yo, que siempre he sido alegre, sonriente, positiva y luchadora.
Todo un año lleno de incertidumbre, momentos malos, muy malos... tantas lágrimas derramadas y tantas otras perdidas en mi interior... ahogándolas con tristes y falsas sonrisas, cuando en mi interior un castillo de sueños se derrumbaba poco a poco.
Ya no sé si es mejor olvidarlo y dejar que la naturaleza siga su curso, si quiere hacerlo, y dejar de preocuparme cada mes si estás o no bajo mi pecho... Ya no sé que es lo mejor para mí.
Quizá deba desahogarme un poco más con la gente que me rodea, los que realmente me quieren, y dejar de escribir este diario el cual quizá nunca nadie lea en un futuro, y lo que conllevaría que jamás tenga dueñ@... aunque mi corazón me diga que sí que lo tendrá, porque se niega a darse por vencido.
Tan sólo espero no tener que volver a sentirme así otro año más... No, otro año más no. No lo soportaría.
Mientras tanto, guardaré en la "cajita" de mi corazón todos estos besos, todas estas caricias... todo este amor que no te he podido dar hasta el momento...
jueves, 4 de marzo de 2010
Resumen del mes
No te escribía desde hace más de un mes, pero ya me conoces, hay veces que no tengo demasiado tiempo o bien tengo pocas ganas.
Pues para ponerte al día, te cuento que el día 5 me bajó la indeseable... esa por lo que cada mes rezo para que no venga por una larga temporada. Justo el día que tenía cita concertada con el médico especialista, para contarle como nos está costando esta búsqueda. Así que ese mismo día, no pensé otra cosa más que en la mala suerte que tenía...
¿Pero sabes qué? Me he prometido a mí misma no agobiarme... no desesperar y no centrar toda mi vida en esto. Pienso disfrutar cada momento de mi vida, pero por supuesto pensando en tí... pero no hacer de todo esto toda mi vida... aunque sea una contradicción en sí misma, pues lo que deseo es que seas toda mi vida...
Pero bueno, con este nuevo pensamiento, aunque luego no le dé mucha práctica, estoy mucho más positiva, porque sé que llegarás... ¡y ese día será fantástico!
También te cuento, que días después de la llegada de esta visita tan incómoda, he empezado de nuevo este mes con los test de ovulación. Y, aunque esta vez no ha estado tan claro, me ha dado positivo. Aún así, tus papis se quieren durante todo el mes, para ver si hay suerte y sientes ese amor que nos damos y lo añoras... Eso espero que sea pronto...
Así que aquí estamos, otro mes más, esperando para salir de dudas... Que si mis cuentas no me fallan, o mi cuerpo y mis ovarios mejor dicho, debería de ser durante esta primera quincena.
Pero, ¿sabes qué? Espero que este mes no tenga ninguna visita inesperada... ;)
miércoles, 27 de enero de 2010
50 razones para querer ser madre
2 Disfrutar de las primeras semanas, cuando el embarazo es un precioso secreto entre tu pareja y tú.
3 Saber que tienes nueve meses enteros para planear, soñar y fantasear.
4 Escoger ropa de maternidad. Hoy en día es bonita, práctica, ¡e incluso sexy!
5 Tener la excusa perfecta para mimarte: darte largos baños perfumados, disfrutar un masaje especial para embarazadas y ponerte cremas hidratantes en la barriguita.
6 Entender y apreciar a tu madre como nunca antes.
7 Poder suscribirte a cualquier foro de maternidad y hablar con otras futuras mamás.
8 Fijarte el objetivo de aumentar de peso, por una vez en la vida.
9 No sentirte culpable de dormir hasta tarde los fines de semana, si es tu primer bebé. Al fin y al cabo te lo mereces... porque luego no podrás hacerlo durante muchos años.
10 Ver cómo te crece el pecho y los vestidos escotados te sientan de maravilla.
11 Y, claro está, comprarte un par de sujetadores bonitos para lucir el escote con estilo.
12 Hacer nuevas amistades, porque las mujeres embarazadas siempre tienen algo que compartir.
13 Tener el pelo más brillante y sedoso que nunca.
14 Observar cómo de repente tus familiares y amigos te miran con más ternura, ¡y qué decir de tu pareja!
15 Encontrar personas que te ofrecen su asiento en el metro y el autobús.
16 Ver cómo se les ilumina el rostro a tu madre, padre, hermanos y amigos cuando les das la buena noticia.
17 Aprender cosas nuevas, desde tejer un minúsculo suetercito hasta cómo compartir fotos por ordenador, para que el mundo entero pueda conocer a tu recién nacido.
18 Sentir que tu sensibilidad es más aguda que nunca, que tus lágrimas brotan con más frecuencia y que tu capacidad de querer crece cada día.
19 Decorar el cuarto de tu bebé o un rinconcito de tu propio dormitorio.
20 Sentir las primeras pataditas y pasarte una hora echada con la mano en el vientre para ver si las vuelves a notar.
21 Mandar a tu marido a buscar churros y helado de fresa a las 10 de la noche sin sentirte culpable en absoluto.
22 Admirar los vestiditos de tu primera infancia o la medallita del bautismo de tu pareja, que tus padres o tus suegros te entregan emocionados para que las use su nietecita.
23 Salir a pasear con tu pareja para respirar aire fresco, porque es bueno para ti y para el bebé.
24 Disfrutar de los vívidos sueños que suelen tenerse durante el embarazo y reírte de ellos con la amigas.
25 Escoger ropita, zapatitos tan pequeños que parece imposible que le vayan a caber, toallas con capucha en forma de patito y todas las demás preciosidades que usan los recién nacidos.
26 Escribir un diario sobre tu embarazo para que tu hijo lo lea cuando sea mayor.
27 Posar para que te tomen fotos de la barriga y asombrarte, al cabo de unos años, de lo que llegó a crecer.
28 Saber que hay mucha gente dispuesta a ayudarte: ginecólogos, matronas, enfermeras...
29 Estar echada en la cama, en brazos de tu pareja, sabiendo que el amor que tenéis el uno por el otro ha creado una nueva vida.
30 Disfrutar cada segundo de las salidas nocturnas, las escapadas improvisadas de fin de semana, y de cualquier otra cosa que no vais a poder hacer tan fácilmente una vez que tengáis al bebé.
31 Saber que a partir de ahora, pase lo que pase, nunca estarás sola.
32 Preparar una bonita caja para la colección de recuerdos que vas a guardar para tu hijo: las primeras fotos de las ecografías, el brazalete que le pondrán al nacer, un mechón de su pelo...
33 Pasar horas con tu marido pensando en qué nombre le pondréis
34 Imaginarte a quién se parecerá. ¿Tendrá tus hoyuelos y las largas pestañas de tu pareja?
35 Soñar con "mi hija, la astronauta", o "mi hijo, el doctor".
36 ¡Mirar tu vientre en el espejo y darte cuenta de que hay una personita allá adentro!
37 Ver la primera imagen de tu bebé en una ecografía, pedir una copia de la foto y llevarla en la cartera para poderla mirar cien veces cada día.
38 Poner la mano de tu marido sobre tu vientre y ver su expresión cuando siente moverse al bebé por primera vez.
39 Comprar, por fin, un muñequito de peluche para tu propio bebé, y no para el de otra mamá.
40 Avisar a tu pareja de que ya han empezado las contracciones del parto.
41 Probar todos los ejercicios que aprendiste en las clases de preparación para el parto y darte cuenta de que de verdad funcionan.
42 Recibir el apoyo de tu pareja, tu madre, o tu amiga íntima, que te están acompañando durante el parto, y saber que puedes fiarte de ellos al cien por cien.
43 Darte cuenta, a medida que las contracciones se hacen más dolorosas, que puedes gritar todo lo que quieras y nadie se va a escandalizar.
44 Decidir si vas a usar medicamentos para aliviar el dolor y saber que te los darán en la etapa del parto más apropiada.
45 Sentir la inmensa emoción de ver a tu bebé por primera vez y contarle los deditos.
46 Mirar a tu recién nacido a los ojos por primera vez.
47 Ver la emoción de tu marido cuando su bebé le coge un dedo por primera vez.
48 Abrir una botella de champagne para celebrar el nacimiento, sea la hora que sea.
49 Llamar a todos tus seres queridos para anunciarles la buena nueva.
50 Despertarte, ver a tu hijito junto a ti y decirte: ¡Pero si es verdad! ¡Ya soy mamá!
Lo intento...
No hago más que pensar en nuestro futuro contigo... esta casa se nos hace enorme sin ti... se hace fría y la verdad, muy poco acogedora. Faltas tú mi tesoro, para que le des tu calor, para que le des luz a nuestro hogar...
Me parece una eternidad lo que tendremos que esperar hasta tu llegada... y es totalmente imposible que pase ni un sólo minuto de mi vida si pensar en ti... sin sentir esta enorme tristeza que me invade al ver que no llegas, que no das señales de querer recibir todo este amor que te guardo, mi amor...
martes, 26 de enero de 2010
Mi impaciencia gana la partida...
En cuanto he puesto un pie en el suelo, me he dirigido al baño y me he hecho la prueba... y ya sabes el resultado, puesto que no es nada nuevo...
En esos momentos de flaqueza, mi cabeza intenta autoconvencerme de que es lo mejor, que debo hacérmelo y que es el momento idóneo... pero no es así. Tan sólo hace 27 días estaba con la indeseable de todos los meses, y lo más obvio aún, hace tan sólo una semana, como te decía ayer, según los test de ovulación, estaba ovulando... Así que si estás ahí dentro, esforzándote para acomodarte en mi vientre, aún es pronto para saberlo.
Aunque si te soy sincera, todas las esperanzas que tenía este mes, y te aseguro son más grandes que nunca puesto que este mes tus papis se han esforzado más que nunca, se están diluyendo lentamente.
No sé, lo mismo son tonterías mías, y los psicosíntomas me juegan malas pasadas, pero siempre he querido creer que el día que estés dentro de mí, te harás notar, y yo lo sentiré... Creo que el día que decidas hospedarte en mi tripita, sentiré algo especial... y habrá algo dentro de mí que me diga: "Vane, puedes empezar a ilusionarte"
Quizá todo esto sea una tontería, y esto sucederá cuando menos me lo espere... quizá lo quiero pintar todo muy bonito... Pero yo quiero seguir pensando así... Y si algún día decides venir, será entonces toooooda una sorpresa...