Tanto buscarte, tanto desearte, y llegado el momento me cuesta pensar en un título adecuado para contarte lo que quiero. Y es que no es fácil decirte y describirte lo que siento en estos momentos con palabras escritas.
Ya hace cuatro días que mi vida ha cambiado, y definitivamente, sin dudarlo, para mejor, para mucho mejor. Y si, esto se debe por supuesto por lo más importante para mí, por ti. Por fin has decidido estar en mi vientre, mi tesoro. Por fin has decidido que era el mejor momento para darnos esta alegría tan grande, la mayor que jamás podremos tener.
El martes 24 de agosto te aseguro que marcará nuestras vidas para siempre, jamás se nos olvidará este día. Era temprano cuando me levanté y, después de darle vueltas a la cabeza durante un par de horas sobre si hacerme o no el test, mi cabeza ganó la batalla y me hice el test. Aunque al principio lo que mostraba el test no era nada alentador, segundos después se fue marcando la sombrita de la que sería otra rayita más en el test, la que certificaría tu creación y tu feliz estancia en mi vientre.
Durante cuatro horas tuve que permanecer sola en casa, dando vueltas como una peonza, sin saber qué hacer, sin saber si reír o llorar, inquieta, nerviosa… la misma reacción que horas después tendría tu papá. Definitivamente somos muy iguales, nos compenetramos a la perfección y tú eres el fruto de esa igualdad, de ese amor.
A estas alturas y después de estos cuatro días, ya la familia lo sabe, y los amigos más cercanos también. No sabes la ilusión que tu próxima llegada al mundo ha hecho. Ha sido una mezcla de sentimientos realmente preciosa. Tienes unos abuelos emocionados, unos bisabuelos y tía abuela alucinando y unos tíos contentísimos. Primos, amigos, todos no cabían en sí en ese momento. Ha sido realmente hermoso.
Ahora toca esperarte durante cuarenta semanas, cinco de las cuales ya las hemos recorrido. Mientras yo sigo aquí, con mis molestias en los pechos y en el bajo vientre que indican tu presencia. Y lo más importante: ¡TE HEMOS VISTO! Qué sensación más increíble, por mucho que te la imagines con anterioridad no es nada comparado con lo que realmente se siente. Una mezcla de risas y llanto invadió en mí en ese momento, cuando te vi, tan pequeño como una judía, intentando aferrarte a mí.
Ahora nos espera un sinfín de pruebas y médicos para que todo marche bien, y aunque nunca me ha gustado mucho eso de ir de médicos, estoy deseando empezar. Nada me importa, nada me molesta si tú estás ahí.
Muchas felicidades!!!!!!! A ver si ahora vuelves a vernos en el foro!!!
ResponderEliminarA parte que creo que nuestros peques se llevarán muuuuy poquito!!!
msgarcia