La última vez que escribí fue cuando daba la noticia de mi positivo y de eso ya hace más de 5 meses. Así que puedes imaginar la “pelotita” que estás formando en mi tripa en todos estos meses. Y es que a día de hoy estoy de casi 29 semanas de embarazo,concretamente mañana las cumpliré, por lo que llevas dentro de mí unas 27 semanas aproximadamente, dependiendo del día exacto en el que empezaste a existir
Y tengo tantas cosas que contarte que no sé ni por donde empezar.
Lo primero es explicarte porqué no te he escrito en todos estos meses. No ha sido por nada en concreto, sino una mezcla de situaciones. Lo primero han sido las pocas ganas de ponerme delante del ordenador a escribir. Al principio, entre tanto sueño, tanta alegría, siempre encontraba mejores cosas que hacer, además estaba en una nube, mi vida empezaba a cambiar. Luego, y aunque estoy teniendo un embarazo estupendo dentro de lo que cabe, las náuseas, el sueño y primeros malestares de mi estado me quitaban las pocas fuerzas que me quedaban cuando no estaba trabajando. Luego todo cambió, excepto lo de estar en una nube, de la cual creo que aún no me he bajado. Pero, ¿para qué hacerlo, si aquí se está muy bien?
Y bueno, el motivo general ha sido ese, las pocas ganas de exprimirme un poco la cabeza y escribirte unas palabras para contarte todo.
En todo este tiempo me he hecho muchas ecografías, análisis, he tenido infinidad de citas médicas (infinidad porque si las comparo con el número de veces que he ido al médico en la vida, pues para mí es muchísimo). Así que como verás te hemos visto muchas veces a través del ecógrafo y tengo copias de ello, las cuales te enseñaré cuando puedas entender un poquito lo que son. Y evidentemente a estas alturas ya sé que eres un niño, ¡eres nuestro Pablo!
Te hemos comprado y nos han regalado muchas cositas, ropa, zapatos, toallas, mantas, peluches, chupetes, colonia… ¡¡incluso ya tienes tu carrito!! La de paseos que daremos con él, ¡qué chulo que vas a estar!
Y dadas las semanas que tengo ya estamos en la recta final, el último de los tres trimestres que completan tu desarrollo en mi tripa, así que no puedo evitar empezar a soñar día tras día con tu llegada, en tener unas enormes ganas de tenerte ya en nuestros brazos y ver tu carita, y si, también empiezo a tener un poco de miedo. Miedo a lo desconocido, miedo al dolor, a las sensaciones por vivir y si sabré o no ser buena madre...
Y tengo tantas cosas que contarte que no sé ni por donde empezar.
Lo primero es explicarte porqué no te he escrito en todos estos meses. No ha sido por nada en concreto, sino una mezcla de situaciones. Lo primero han sido las pocas ganas de ponerme delante del ordenador a escribir. Al principio, entre tanto sueño, tanta alegría, siempre encontraba mejores cosas que hacer, además estaba en una nube, mi vida empezaba a cambiar. Luego, y aunque estoy teniendo un embarazo estupendo dentro de lo que cabe, las náuseas, el sueño y primeros malestares de mi estado me quitaban las pocas fuerzas que me quedaban cuando no estaba trabajando. Luego todo cambió, excepto lo de estar en una nube, de la cual creo que aún no me he bajado. Pero, ¿para qué hacerlo, si aquí se está muy bien?
Y bueno, el motivo general ha sido ese, las pocas ganas de exprimirme un poco la cabeza y escribirte unas palabras para contarte todo.
En todo este tiempo me he hecho muchas ecografías, análisis, he tenido infinidad de citas médicas (infinidad porque si las comparo con el número de veces que he ido al médico en la vida, pues para mí es muchísimo). Así que como verás te hemos visto muchas veces a través del ecógrafo y tengo copias de ello, las cuales te enseñaré cuando puedas entender un poquito lo que son. Y evidentemente a estas alturas ya sé que eres un niño, ¡eres nuestro Pablo!
Te hemos comprado y nos han regalado muchas cositas, ropa, zapatos, toallas, mantas, peluches, chupetes, colonia… ¡¡incluso ya tienes tu carrito!! La de paseos que daremos con él, ¡qué chulo que vas a estar!
Y dadas las semanas que tengo ya estamos en la recta final, el último de los tres trimestres que completan tu desarrollo en mi tripa, así que no puedo evitar empezar a soñar día tras día con tu llegada, en tener unas enormes ganas de tenerte ya en nuestros brazos y ver tu carita, y si, también empiezo a tener un poco de miedo. Miedo a lo desconocido, miedo al dolor, a las sensaciones por vivir y si sabré o no ser buena madre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario