miércoles, 27 de julio de 2011

Sin tiempo...

Parece mentira que ya hayan pasado casi 3 meses de tu llegada física a nuestra vida (y digo física porque mentalmente ya habías llegado mucho tiempo atrás) y aún no haya dado “señales de vida” en tu diario.

Y ahora si puedo decir sinceramente que ha sido por falta de tiempo. Jamás pensé que un bebé chupara tanto la energía de una persona, ni que no quedara prácticamente ninguna hora del día “libre” para dedicarme a mí y mis cosas. Estos meses, días más días menos, han transcurrido entre pañales, paseos por la casa intentando dormirte y por supuesto amantando, amamantando y amamantando. Y muy orgullosa que estoy de ello. Después de tenerte, el amamantarte ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.

Y cuando no estaba haciendo nada de estas cosas estaba limpiando, haciendo de comer… No queda tiempo para más. Y aunque he tenido en todo momento el diario en mente no he tenido tiempo suficiente para sentarme a contarte.

Ahora aprovecho que estás dormido como un angelito y mi comida se está cocinando para escribirte algunas palabras.

Prometo entrar con calma y contarte como fue todo con detalle. Como fue tu llegada. Como diste vida a nuestras vidas, valga la redundancia.

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