viernes, 3 de febrero de 2012

Mamá

Empieza un nuevo año. Y debido a ésto, acaba el año que más feliz me ha hecho en toda mi vida. Será para siempre un año importante para mí, sin duda alguna. Sé que aún me quedan muchos años felices por delante, pero el año de tu nacimiento fue, es y será siempre especial.

Nueve meses y cinco días han pasado desde tu nacimiento. Ya pesas 7,800 kg y mides 70 cm, 20 más que al nacer y 4,500 kg más. Tienes siete (casi ocho) dientes, cuatro abajo y tres arriba (casi saliendo el cuarto). Te mantienes sentado desde hace ya un par de meses, aunque aún tengo que estar pendiente porque pierdes el equilibrio. De vez en cuando repites algunos juegos con nosotros: haces el panderito con las manos, aplaudes... Te encantan los dibujos, especialmente "buscando a nemo" del cual a este paso aprenderás los diálogos antes de aprender a hablar.
Ya hace meses que dices papá. Y hace exactamente seis días dijiste por primera vez: ¡Mamá! Concretamente el sábado pasado, día 28, a escasas horas de cumplir tus nueve meses. Lo dijiste sin nadie decirte nada en ese momento, de repente, sin esperarlo. Creo que jamás en mi vida había abierto tanto los ojos de asombro. Lo repetiste varias veces para orgullo y satisfacción mía, y los días posteriores lo mismo. Ya hace un par de días que no lo dices, pero no pasa nada, esos días escuchando esa palabra que tanto significa para mí, con esa voz tan suave que te caracteriza... no se paga con nada. Si, lo sé, lo decías y no tenías ni idea de lo que eso significaba ni a quien iba dirigido. Pero imaginarme como dentro de unas semanas o meses lo dirás conscientemente, me llena de alegría y orgullo de madre.

Si, soy una madre feliz. Pude cumplir mi sueño de poderte cuidar exclusivamente sin tener que ir a trabajar, aún te sigo alimentando de la forma más dulce que jamás pude imaginar, disfruto de cada una de tus sonrisas, tus palabras, tus lágrimas y tus juegos. Soy una privilegiada, lo sé. Lo admito y lo disfruto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario