jueves, 17 de noviembre de 2011

6 meses y 19 días...

Ese es exactamente el tiempo que llevo llenándote de besos.

Quizá no sea muy asidua a escribir por aquí, pero me faltan horas del día para disfrutar contigo.
Como tal vez ya te habré contado hace poco más de un mes dejé el trabajo para dedicarme los próximos años exclusivamente a ti. No quiero perderme ni una de tus sonrisas, quiero que te despiertes todas las mañanas mirándome a los ojos y regalándome una de esas sonrisas mañaneras que me brindas a diario. Quiero alimentarte, cambiarte los pañales, bañarte, cantarte, contarte cuentos y tirarme al suelo a jugar contigo. Quiero todo eso para nosotros. Ojalá todo esto lo pudieramos compartir con papi, pero no es posible. Decidimos que la que dejaría de trabajar sería yo, y mira que le ofrecí lo contrario. Y aunque, lo reconozco, a veces me agobie, me sienta agotada, sin tiempo para mí, es lo mejor que he hecho en mi vida (a parte de construir esta pequeña familia en la que nos hemos convertido los tres).

Estos meses han pasado demasiado rápidos para mi gusto. He visto como crecías a diario, te hemos bautizado (más concretamente el día 30/07/2011), hemos hecho nuestro primer viaje juntos (hemos ido a que te conociera tu abuelo Jose Luis y unos días los tres solitos a Tenerife), hemos ido a tus revisiones con las dichosas vacunas correspondientes (qué mal lo hemos pasado, tanto tú, como yo), te han salido tus primeros dos dientes (el primero lo descubrimos el día 4 de octubre, y lo hizo tu padre)... Te me haces mayor. Ya quieres cogerlo todo, incluso te has dado el primer coscorrón en el suelo (al intentar darte la vuelta en la manta de juegos) y te has hecho un poco de sangre al darte con el teléfono inalámbrico en la encía (nosotros comprándote los juguetes más luminosos y ruidosos que encontramos, y tú te entretienes con el mando de la tv o el teléfono). Y desde el día 1 de noviembre has empezado a comer otros alimentos. Si, seguimos teteando, pero ahora empiezas a probar otros alimentos. Empezamos con los cereales. Te los hago en papilla porque no eres muy amigo de los biberones. La primera semana comías dos cucharadas más o menos. Lo que hacía al día 4 o 5 cucharadas más o menos, ya que te las doy de desayuno y de cena. Luego empezaste a comértela toda, incluso te "lanzabas" a la cuchara. Pero ahora llevas unos días reacio otra vez. Yo pienso que estás asosiando el que yo te dé comida de la cuchara con los zumitos de naranja, la cual no te gusta nada. Ya verás en los vídeos qué caras pones, jeje. El plátano tampoco es santo de tu devoción. A ver si hay más suerte con la pera, con la cual quiero empezar hoy en cuanto te despiertes de la siesta. Lo que si disfrutas al máximo es tu momento con mami, tu momento teti. Y yo lo disfruto contigo. Me encanta poder alimentarte, es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida.

Vaya, creo que me pongo un poco pesada con todo lo que te acabo de contar.

Pero bueno, yo pienso que cada detalle de tu vida es muy interesante, y sé que te gustará conocer todo lo que tenga que ver con nuestra familia, y contigo en particular.

Prometo que volveré en cuanto pueda. Y mientras, seguiremos viendo como te haces mayor...

Tu llegada al mundo...

Era jueves. Día 28 de abril, a eso de las 21:30 y estaba sentada en el sofá hablando con tu papi que hacía media hora más o menos que llegaba de la compra. Los días anteriores no había sentido nada especial, ni siquiera ese día sentía algo diferente. Siempre lo mismo, pequeñas molestias que me acompañaban desde hace ya un par de semanas, así que nada importante. Había estado toda la tarde en casa acompañada de tu tía-madrina, ya que nadie quería que me quedara sola demasiado tiempo.

En ese mismo instante mi cabeza pensaba “me voy a levantar de aquí e ir a bañarme para cenar”. No quería acostarme demasiado tarde ya que al día siguiente tenía registro temprano y debía madrugar. Justo en ese momento cuando comenzaba a levantarme del sofá sentí como bajaba un poco de agua (sabía que no me había orinado), me quedé totalmente pasmada y con la misma terminé de ponerme de pie, lo que hizo que ahora sí cayera una buena cantidad del líquido amniótico. Mis palabras concretas fueron: "ay Jonás, ahora si que acabo de romper aguas" (ni que hubiera tenido alguna duda alguna vez sobre la rotura de la bolsa. "¿A qué venía ese ahora si?" jejeje). Se levantó como un resorte a la misma velocidad que yo me fui al baño con la idea de no ensuciar nada (estaba yo para esas preocupaciones). Me miré al espejo y lo único que me vino a la cabeza fue: “ay Vanesa, los dolores que vas a pasar… ¡la que te espera!” Vaya pensamientos los míos en ese momento.

Mientras yo me duchaba y me cambiaba con la mente en no sé donde, Jonás daba vueltas por toda la casa llamando a mi hermana, mi madre y su madre y cambiándose de ropa él también, mientras me repetía: “bueno cariño, tú tranquila… pero ándate, que mira que pasa mucho tiempo…. ¡Vamos ya!” Estaba desesperado, pero a la vez con más tranquilidad de la que esperaba, pero su preocupación era no tardar mucho en llegar al hospital porque él recordaba las palabras de la matrona en la única clase de preparación a la que pudo ir, cuando decía que si rompíamos la bolsa había que subir sin prisa pero sin pausa (a menos que las aguas fueran verdes, que había que ir inmediatamente). Pero las mías eran aguas limpias. En tiempo récord llegó mi hermana que me ayudó a coger las últimas cosas para el bolso, y cogió a nuestras niñas (nuestras perras) para llevarlas a casa de mi suegra.

En 25 minutos estábamos saliendo por la puerta de casa. Nunca nos habíamos preparada tan rápido. Quien nos conoce bien sabe lo que tardamos en arreglarnos. Mientras íbamos en el coche mandé algún mensaje y en 5 minutos estábamos en el hospital. Entramos por urgencias y en seguida nos llamaron para entrar. Me hicieron un par de preguntas y me llevaron en silla hasta paritorio. Yo mientras sin ninguna molestia, sintiendo como aún seguía bajando el líquido amniótico. Llegué allí y el matrón que atendería mi parto, Nico, me hizo mi primer tacto. Yo iba asustada con esto, ya que he leído tantas cosas y he escuchado tantas experiencias… Pero no es nada, molesta un poco, pero no es demasiado doloroso. Tenía el 50% del cuello borrado y 1 cm de dilatación y el registro que me hizo posteriormente demostraba que todo estaba perfecto. Tu corazón perfecto, latía con fuerza, y contracciones muy mínimas, había que esperar…

Me daba 24 horas para ponerme de parto por mí misma, que sería lo ideal. Me pasaría estas horas con antibióticos para evitar infecciones, pero hasta pasadas 24 horas no me pondrían nada para provocar el parto. El mundo se me cayó encima la verdad. No soportaba la idea de tener que esperar 24 horas metida en la habitación. Ahora que había comenzado, todo lo que quería era conocer a mi niño cuanto antes, pero bueno, que entendía que no quisieran provocármelo así como así, es más, lo agradezco.

Fui a mi habitación, me puse el camisón del hospital y salí a la sala de espera a ver a los familiares que habían llegado. Estaba mi madre, mis suegros, mi cuñada, mi hermana y su novio y una amiga. Yo estaba muy tranquila. Los demás estaban más nerviosos que yo, y quieras o no, terminan contagiándote ese nerviosismo.

A eso de las 00:00/00:30 me fui a mi habitación ya sólo con tu padre donde me pusieron una vía para ponerme los antibióticos unas horas después. Me acosté para poder descansar, porque no sabía lo que me esperaría en las próximas horas. No exagero si digo que no pasaron 5 minutos de haberme acurrucado en la cama cuando me vino una contracción. Y de verdad te digo que no me la esperaba tan fuerte, no siendo la primera, pensé que al principio serían más flojitas, la verdad… Fue todo tan rápido que cada contracción era más fuerte que la anterior, desde el principio, y cada vez más cercanas entre unas y otras. Dos aguanté acostada, necesitaba levantarme y moverme. Di vueltas y vueltas por la habitación, movía las caderas, abrazaba a Jonás, salía al pasillo, paseaba… Desde el principio iban de 5 en 5 minutos. Así la primera hora, luego ya iban cada 3 minutos. Me parecía increíble lo rápido que iba todo, pero cada vez me dolía más. El matrón me dijo que cuando llevara mínimo dos horas con contracciones cada 5 minutos fuera por paritorio, pero después de una hora como os dije ya estaban cada 3 minutos, además sentía unas ganas inmensas de ir al baño y la auxiliar que estaba allí, en planta, me dijo que tuviera cuidado no fueran ganas de pujar, pero yo sabía que no… eran simples ganas de ir al baño, pero terminó por asustarme. Así que llamó al matrón y le dijo que fuera a paritorio para mirarme. Aún estaba de 2 centímetros, y aunque hasta que no estuviera de 3 cm normalmente no nos dejaban allí, en la habitación de dilatación, veía que esto iba rápido y ya me dejó. Me dio la opción de ponerme un enema, que aunque ya no los ponían había palpado que el intestino estaba bastante lleno, y que quizá me sentiría mejor poniéndomelo para que fuera bien al baño. Me lo puso la auxiliar y en nada ya estaba en el baño, cada vez con más dolores, y cada vez más seguidos. Me dijo que me diera un buen baño caliente que me calmaría y me ayudaría a dilatar, y aunque en ese momento no sentía alivio casi ninguno, pensándolo luego, más tarde, si que debo admitir que fueron los mejores 40 minutos de la dilatación. Pero cuando salí las contracciones iban a más, se unían unas con otras, lo que me asombraba porque pensaba que esto me pasaría al final de la dilatación. Cuando le dije esto, me volvió a hacer un tacto, estaba de 4 cm. Ya no podía más, y aunque siempre dije que intentaría no pedirla e incluso llegué a arrepentirme, pedí la epidural. Me pareció eterno el tiempo que esperamos por el anestesista. Y mientras me la ponía fueron las dos contracciones más dolorosas de todas. Allí, sentada en la cama, sin poderme mover absolutamente nada y sin ni siquiera nadie a quien agarrarme ya que sacaron a mi marido para pincharme. Y por si se paraban las contracciones o se ralentizaba el parto, me pusieron oxitocina. Aunque se me calmaron un poco las contracciones aún me dolían bastante, más que nada porque no me cogió bien. Era algo extraño porque tan sólo me dolía medio lado, el otro estaba bien dormido.

Yo no sé cuanto tiempo pasó, pero juraría que no fueron más de hora y media como mucho cuando vino el matrón a volver a hacerme un tacto… Ya estaba totalmente dilatada!! Tan increíble me pareció que le pregunté que si estaba bromeando, que era imposible que fuera tan rápido. Y mi marido pudo comprobar en ese mismo momento que incluso ya se te veía el pelito. Ahí fue cuando empezé a arrepentirme un poco de haberme puesto la epidural, por lo rápido que había sido todo, porque podía haber aguantado un poco más.

Empezé a pujar allí mismo, en la cama de la habitación de dilatación. Incluso nos dejaron solos, porque estabas aún un poco alto y los pujos en un principio no los estaba haciendo bien, sobre todo porque no sentía muy bien la presión que hacía debido a la epidural. Notaba las contracciones, me dolían cada vez más porque se me iba el efecto, pero no sentía donde estaba presionando con cada pujo. Pero cada vez lo hacía mejor, porque cada vez notaba más como bajabas. Me llevaron a paritorio y seguí pujando. No sé cuantos pujos hicieron falta, pero fue el mejor momento del parto. Por fin me sentía útil, me sentía con toda la fuerza del mundo con cada pujo, y necesitaba soltar toda esa fuerza. Es una sensación maravillosa sentir como con cada esfuerzo mío bajabas para conocer el mundo.

En unos cuantos pujos pude ver tu cabecita a través de un espejo, y eso, además de empezar a emocionarme, me dio muchísssimas fuerzas más para seguir pujando. Y en nada te veía la cabezita completa y yo no podía parar de decir: “pero si está moradito, ¿por qué está así?” Como si yo no supiera que salen así, parece mentira la cantidad de vídeos de parto que he visto y yo preguntando esas cosas, jajaja. Un empujoncito más y me dijeron que si quería cogerlo. Yo siempre lo he deseado pero mi contesta fue negativa. Me dio un miedo atroz a que te me resbalaras, vaya tontería… eras tan débil, tan pequeñito…
Por supuesto me animaron a hacerlo entre risas por mi comentario y te cogí (agradezco que me hayan convencido, me hubiera arrepentido de no haberlo hecho) poniéndote inmediatamente sobre mi pecho desnudo, piel con piel… y rompí a llorar, y si, también a temblar. Eran las 05:46. Tu papi flipaba con todo aquello. Él, que siempre ha sido la persona más aprensiva que conozco y vió todo lo que pudo ver. Y quedó tan maravillado que no para de repetir desde ese día que entraría a cuantos partos pudiera. Estaba fascinado con su bebé, y con lágrimas te besó sin parar. Incluso cortó el cordón, uno de sus peores “temores”.

Mientras alumbraba la placenta y me cosían los 3 puntos que me dieron por un pequeño desgarro, seguías en mi pecho sin dejar de mirar para todos lados. Luego te llevaron un momento para pesarte (3.300gr y 50cm), ponerte tu ropita y seguidamente nos llevaron a la misma habitación de dilatación donde pasamos las mejores dos horas. Tan juntitos, mirándote sin poder apartar la mirada… Era nuestro momento, el momento de nuestra pequeña familia… Y desde ese mismo instante nos dimos cuenta de lo felices que seríamos en adelante… porque Pablo viniste a complementarnos, a darnos el pequeño trocito de felicidad que nos faltaba…

miércoles, 27 de julio de 2011

Sin tiempo...

Parece mentira que ya hayan pasado casi 3 meses de tu llegada física a nuestra vida (y digo física porque mentalmente ya habías llegado mucho tiempo atrás) y aún no haya dado “señales de vida” en tu diario.

Y ahora si puedo decir sinceramente que ha sido por falta de tiempo. Jamás pensé que un bebé chupara tanto la energía de una persona, ni que no quedara prácticamente ninguna hora del día “libre” para dedicarme a mí y mis cosas. Estos meses, días más días menos, han transcurrido entre pañales, paseos por la casa intentando dormirte y por supuesto amantando, amamantando y amamantando. Y muy orgullosa que estoy de ello. Después de tenerte, el amamantarte ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.

Y cuando no estaba haciendo nada de estas cosas estaba limpiando, haciendo de comer… No queda tiempo para más. Y aunque he tenido en todo momento el diario en mente no he tenido tiempo suficiente para sentarme a contarte.

Ahora aprovecho que estás dormido como un angelito y mi comida se está cocinando para escribirte algunas palabras.

Prometo entrar con calma y contarte como fue todo con detalle. Como fue tu llegada. Como diste vida a nuestras vidas, valga la redundancia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Comenzando con las clases de preparación maternal

Pues estoy a dos horas de disfrutar de mi segunda clase de preparación maternal. Y digo disfrutar porque aunque a veces la teoría dependiendo del tema que se trate puede llegar a ser algo pesada, sobre todo cuando estás sentada en una silla durante más de una hora, molesta con la espalda, esas casi dos horas las disfruto mucho. Aprendo, me relajo, me río... y es que estar rodeada de más barriguitas te hace sentir muy a gusto.

La primera clase la tuve hace exactamente una semana. Hablamos un poco sobre cómo tanto tú como los demás bebés deben pasar por el trayecto del parto, sobre como está nuestro aparato reproductor en estos momentos en los que estamos embarazadas, también de como se realiza la inducción de un parto... Ha estado interesante, quizá momentos un poco más pesados, pero ya te digo que esto se agraba debido a la incomodidad física más que nada. Luego hemos hecho algunos ejercicios para mejorar la circulación de piernas y manos, otros para aliviar los dolores de espalda, para fortalecer el suelo pélvico, etc. Hemos continuado con algunas respiraciones, las cuales si sabemos bien como utilizar nos podrán ser de gran ayuda a la hora de dilatar, en plenas contracciones. Y para terminar, un poco de relajación. Y no sabes bien lo relajada que me he quedado.

Pero lo mejor ha sido sentir como te movías con cada respiración. La matrona dice que al hacer estas respiraciones, tú las sientes también, sientes como llega el oxígeno a mi tripa, hasta ella misma pudo sentir una de tus patadas con su mano.

Y bueno, tal y como empezé diciendo, en un ratito bajaré a disfrutar de mi segunda clase. Ya te contaré...

martes, 15 de febrero de 2011

29 semanas y 3 días...

Ayer fue un día especial. Y no lo digo por ser el día de San Valentín, el denominado como "Día de los enamorados", que aunque también le demos importancia nosotros como pareja ya que no queremos perder ciertas costumbres y celebraciones, siendo éste un día más para demostrarnos cuanto nos queremos, sino lo digo porque ayer fue el día de la ecografía en 4 dimensiones.

¿Conclusión? ¡Eres guapísimo! En eso coincidimos todos los que te hemos visto. Y aunque quizá no salió todo lo detallada que esperabamos, si que pudimos verte en mejores condiciones que otras veces. Vimos tu nariz, tus ojitos incluso parece en una ocasión que los abres y cierras, la boquita... y por supuesto vimos como te movías. Y madre mía, ¡cómo te mueves!. En un principio te estabas portando muy bien, pero luego te empeñaste en taparte con la mano y ya fue más difícil verte con claridad. Pero bueno, aquí te enseño el resultado. Son varias fotos y tres vídeos.

En esta primera foto estás con la mano en la boca... (en casi todas estás así, con la mano por delante)

Image and video hosting by TinyPic

En ésta abres la boquita...

Image and video hosting by TinyPic

En las próximas se aprecia como sonríes...

Image and video hosting by TinyPic

Image and video hosting by TinyPic

De nuevo con la mano en la zona de la barbilla...

Image and video hosting by TinyPic

Image and video hosting by TinyPic

Image and video hosting by TinyPic

Es que eres guapísimo... ¡Hasta cachetitos te he notado!

Y ahora los vídeos.

En el primero se ve tu carita, aunque como siempre con la mano por delante. Ya ves lo que te gusta jugar con tus mano...


Original Video - More videos at TinyPic

Éste es mi vídeo favorito. Abres los ojitos, luego la boca varias veces y terminas regalándonos una sonrisa preciosa...


Original Video - More videos at TinyPic

Y en el último no es que se aprecien muchas cosas, ya que pone la mano tapándote la cara, pero en unos segundos la quitas y se ve tu carita... ¡y eres guapísimo!


Original Video - More videos at TinyPic

Por cierto, ya mides unos 35 cm y pesas 1 kilo y medio. Y lo más importante, estás colocado y preparado para salir, así que espero que permanezcas así lo que queda de tiempo para tu nacimiento.

Ésto es lo que tenemos y con ello debemos conformarnos hasta poder mirarte directamente a los ojitos, acariciar tus manos tan pequeñitas y oler tu aroma a bebé...

domingo, 13 de febrero de 2011

Resumiendo

Mañana tenemos la que se supone que será la ecografía en la que mejor te veremos, la conocida como ecografía 4D. Digo se supone porque cabe la posibilidad de que te pongas tímido a estas alturas, después de habernos enseñado multitud de veces tus "atributos" (jejeje), y no te dejes ver demasiado bien.

Pero antes de enseñarte esas ecos, te voy a hacer un recopilatorio tanto de las mejores ecografías o por lo menos las que se puedan entender, como unas cuantas del crecimiento de mi tripa a lo largo de todas estas semanas.

Ésta fue la segunda ecografía, una de las que, junto a la primera y alguna más, más nos ha tranquilizado. En la primera vimos tu saquito solamente, así que aún cabía la posibilidad de que el embarazo no fuera viable. En ésta ya te pudimos ver a ti dentro, eras muy pequeñito pero lograste emocionarnos hasta el punto de "empapar" nuestros ojos. Y es que fue una de las ecografías más especiales, ya que escuchamos tu corazón por vez primera. ¡Y vaya corazón! No sabes lo rápido que iba...

Con 8 semanas de embarazo...

Image and video hosting by TinyPic

En la próxima ya se puede apreciar la forma de tu pequeño cuerpecito, tus minúsculos brazitos, tus piernecitas, tu cabezita... ¿Mi expresión al verte?: "¡Pero qué guapo es el jodío!" Y sonreí, te miré y besé el pedazito de papel de la copia miles de veces.

Con 12 semanas y 4 días...

Image and video hosting by TinyPic


La que sigue es de tan sólo una semana después de la anterior, pero no podía evitar ponerla ya que es una de nuestras ecos favoritas. ¡Nos encanta!

Con 13 semanas y 4 días...

Image and video hosting by TinyPic


¿Has visto qué rápido creces? La que viene ahora es muy tierna. Mira como juegas con tus manos y metes una en la boca. ¡Emocionante!

Con 17 semanas y 6 días...

Image and video hosting by TinyPic


Sigues enseñando tus manos y jugando con ellas. No paras quieto, te mueves muchísimo, tanto con tus brazos como con tus piernas. Ya va siendo más difícil verte completamente en la imagen de la ecografía, estás creciendo a pasos agigantados.

Con 20 semanas y 6 días...


Image and video hosting by TinyPic

Tanto te mueves que de la ecografía que le sigue a esta no tengo ninguna copia, fue imposible "pillarte" en una buena posición. Para tanto fue que en plena ecografía te diste la vuelta completamente.
Y para acabar con las ecografías, una de las ecografías que más nos gusta. La denominamos como tu saludo a papá y mamá, ya verás porqué.

Con 27 semanas...

Image and video hosting by TinyPic


Y ahora toca ver como ha evolucionado la tripa en estos meses. Verás la diferencia, es brutal.

La primera foto que me saqué, con 10 semanas y 5 días...

Image and video hosting by TinyPic

Con 11 semanas y 5 días...

Image and video hosting by TinyPic

Con 13 semanas...

Image and video hosting by TinyPic

Con 14 semanas...

Image and video hosting by TinyPic

Con 17 semanas...

Image and video hosting by TinyPic

Con 22 semanas...

Image and video hosting by TinyPic

Con 28 semanas y 1 día...

Image and video hosting by TinyPic


Todo está pasando tan rápido... ¡Cómo has crecido!

jueves, 10 de febrero de 2011

Volver

La última vez que escribí fue cuando daba la noticia de mi positivo y de eso ya hace más de 5 meses. Así que puedes imaginar la “pelotita” que estás formando en mi tripa en todos estos meses. Y es que a día de hoy estoy de casi 29 semanas de embarazo,concretamente mañana las cumpliré, por lo que llevas dentro de mí unas 27 semanas aproximadamente, dependiendo del día exacto en el que empezaste a existir

Y tengo tantas cosas que contarte que no sé ni por donde empezar.
Lo primero es explicarte porqué no te he escrito en todos estos meses. No ha sido por nada en concreto, sino una mezcla de situaciones. Lo primero han sido las pocas ganas de ponerme delante del ordenador a escribir. Al principio, entre tanto sueño, tanta alegría, siempre encontraba mejores cosas que hacer, además estaba en una nube, mi vida empezaba a cambiar. Luego, y aunque estoy teniendo un embarazo estupendo dentro de lo que cabe, las náuseas, el sueño y primeros malestares de mi estado me quitaban las pocas fuerzas que me quedaban cuando no estaba trabajando. Luego todo cambió, excepto lo de estar en una nube, de la cual creo que aún no me he bajado. Pero, ¿para qué hacerlo, si aquí se está muy bien?
Y bueno, el motivo general ha sido ese, las pocas ganas de exprimirme un poco la cabeza y escribirte unas palabras para contarte todo.

En todo este tiempo me he hecho muchas ecografías, análisis, he tenido infinidad de citas médicas (infinidad porque si las comparo con el número de veces que he ido al médico en la vida, pues para mí es muchísimo). Así que como verás te hemos visto muchas veces a través del ecógrafo y tengo copias de ello, las cuales te enseñaré cuando puedas entender un poquito lo que son. Y evidentemente a estas alturas ya sé que eres un niño, ¡eres nuestro Pablo!
Te hemos comprado y nos han regalado muchas cositas, ropa, zapatos, toallas, mantas, peluches, chupetes, colonia… ¡¡incluso ya tienes tu carrito!! La de paseos que daremos con él, ¡qué chulo que vas a estar!

Y dadas las semanas que tengo ya estamos en la recta final, el último de los tres trimestres que completan tu desarrollo en mi tripa, así que no puedo evitar empezar a soñar día tras día con tu llegada, en tener unas enormes ganas de tenerte ya en nuestros brazos y ver tu carita, y si, también empiezo a tener un poco de miedo. Miedo a lo desconocido, miedo al dolor, a las sensaciones por vivir y si sabré o no ser buena madre...