Ese es exactamente el tiempo que llevo llenándote de besos.
Quizá no sea muy asidua a escribir por aquí, pero me faltan horas del día para disfrutar contigo.
Como tal vez ya te habré contado hace poco más de un mes dejé el trabajo para dedicarme los próximos años exclusivamente a ti. No quiero perderme ni una de tus sonrisas, quiero que te despiertes todas las mañanas mirándome a los ojos y regalándome una de esas sonrisas mañaneras que me brindas a diario. Quiero alimentarte, cambiarte los pañales, bañarte, cantarte, contarte cuentos y tirarme al suelo a jugar contigo. Quiero todo eso para nosotros. Ojalá todo esto lo pudieramos compartir con papi, pero no es posible. Decidimos que la que dejaría de trabajar sería yo, y mira que le ofrecí lo contrario. Y aunque, lo reconozco, a veces me agobie, me sienta agotada, sin tiempo para mí, es lo mejor que he hecho en mi vida (a parte de construir esta pequeña familia en la que nos hemos convertido los tres).
Estos meses han pasado demasiado rápidos para mi gusto. He visto como crecías a diario, te hemos bautizado (más concretamente el día 30/07/2011), hemos hecho nuestro primer viaje juntos (hemos ido a que te conociera tu abuelo Jose Luis y unos días los tres solitos a Tenerife), hemos ido a tus revisiones con las dichosas vacunas correspondientes (qué mal lo hemos pasado, tanto tú, como yo), te han salido tus primeros dos dientes (el primero lo descubrimos el día 4 de octubre, y lo hizo tu padre)... Te me haces mayor. Ya quieres cogerlo todo, incluso te has dado el primer coscorrón en el suelo (al intentar darte la vuelta en la manta de juegos) y te has hecho un poco de sangre al darte con el teléfono inalámbrico en la encía (nosotros comprándote los juguetes más luminosos y ruidosos que encontramos, y tú te entretienes con el mando de la tv o el teléfono). Y desde el día 1 de noviembre has empezado a comer otros alimentos. Si, seguimos teteando, pero ahora empiezas a probar otros alimentos. Empezamos con los cereales. Te los hago en papilla porque no eres muy amigo de los biberones. La primera semana comías dos cucharadas más o menos. Lo que hacía al día 4 o 5 cucharadas más o menos, ya que te las doy de desayuno y de cena. Luego empezaste a comértela toda, incluso te "lanzabas" a la cuchara. Pero ahora llevas unos días reacio otra vez. Yo pienso que estás asosiando el que yo te dé comida de la cuchara con los zumitos de naranja, la cual no te gusta nada. Ya verás en los vídeos qué caras pones, jeje. El plátano tampoco es santo de tu devoción. A ver si hay más suerte con la pera, con la cual quiero empezar hoy en cuanto te despiertes de la siesta. Lo que si disfrutas al máximo es tu momento con mami, tu momento teti. Y yo lo disfruto contigo. Me encanta poder alimentarte, es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida.
Vaya, creo que me pongo un poco pesada con todo lo que te acabo de contar.
Pero bueno, yo pienso que cada detalle de tu vida es muy interesante, y sé que te gustará conocer todo lo que tenga que ver con nuestra familia, y contigo en particular.
Prometo que volveré en cuanto pueda. Y mientras, seguiremos viendo como te haces mayor...
Quizá no sea muy asidua a escribir por aquí, pero me faltan horas del día para disfrutar contigo.
Como tal vez ya te habré contado hace poco más de un mes dejé el trabajo para dedicarme los próximos años exclusivamente a ti. No quiero perderme ni una de tus sonrisas, quiero que te despiertes todas las mañanas mirándome a los ojos y regalándome una de esas sonrisas mañaneras que me brindas a diario. Quiero alimentarte, cambiarte los pañales, bañarte, cantarte, contarte cuentos y tirarme al suelo a jugar contigo. Quiero todo eso para nosotros. Ojalá todo esto lo pudieramos compartir con papi, pero no es posible. Decidimos que la que dejaría de trabajar sería yo, y mira que le ofrecí lo contrario. Y aunque, lo reconozco, a veces me agobie, me sienta agotada, sin tiempo para mí, es lo mejor que he hecho en mi vida (a parte de construir esta pequeña familia en la que nos hemos convertido los tres).
Estos meses han pasado demasiado rápidos para mi gusto. He visto como crecías a diario, te hemos bautizado (más concretamente el día 30/07/2011), hemos hecho nuestro primer viaje juntos (hemos ido a que te conociera tu abuelo Jose Luis y unos días los tres solitos a Tenerife), hemos ido a tus revisiones con las dichosas vacunas correspondientes (qué mal lo hemos pasado, tanto tú, como yo), te han salido tus primeros dos dientes (el primero lo descubrimos el día 4 de octubre, y lo hizo tu padre)... Te me haces mayor. Ya quieres cogerlo todo, incluso te has dado el primer coscorrón en el suelo (al intentar darte la vuelta en la manta de juegos) y te has hecho un poco de sangre al darte con el teléfono inalámbrico en la encía (nosotros comprándote los juguetes más luminosos y ruidosos que encontramos, y tú te entretienes con el mando de la tv o el teléfono). Y desde el día 1 de noviembre has empezado a comer otros alimentos. Si, seguimos teteando, pero ahora empiezas a probar otros alimentos. Empezamos con los cereales. Te los hago en papilla porque no eres muy amigo de los biberones. La primera semana comías dos cucharadas más o menos. Lo que hacía al día 4 o 5 cucharadas más o menos, ya que te las doy de desayuno y de cena. Luego empezaste a comértela toda, incluso te "lanzabas" a la cuchara. Pero ahora llevas unos días reacio otra vez. Yo pienso que estás asosiando el que yo te dé comida de la cuchara con los zumitos de naranja, la cual no te gusta nada. Ya verás en los vídeos qué caras pones, jeje. El plátano tampoco es santo de tu devoción. A ver si hay más suerte con la pera, con la cual quiero empezar hoy en cuanto te despiertes de la siesta. Lo que si disfrutas al máximo es tu momento con mami, tu momento teti. Y yo lo disfruto contigo. Me encanta poder alimentarte, es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida.
Vaya, creo que me pongo un poco pesada con todo lo que te acabo de contar.
Pero bueno, yo pienso que cada detalle de tu vida es muy interesante, y sé que te gustará conocer todo lo que tenga que ver con nuestra familia, y contigo en particular.
Prometo que volveré en cuanto pueda. Y mientras, seguiremos viendo como te haces mayor...
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